Los signos más habituales son:
✔ Encías enrojecidas, inflamadas o que sangran al cepillarse
✔ Mal aliento persistente
✔ Retracción de encías
✔ Dientes que se sienten “más largos” o movilidad dental
Si notas alguno de estos síntomas, es importante que un especialista te valore cuanto antes.